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| Sede del BCE (Banco Central Europeo) en Frankfort. Fuente: Flickr |
La crisis de la deuda soberana europea, popularmente conocida como crisis del euro, está suponiendo la primera crisis de una moneda que entró en circulación hace menos de diez años, y que está afectando desde principios del año 2010 a los 16 países que conforman la denominada "Eurozona", especialmente a Grecia, Irlanda, Portugal, Italia y España. Los orígenes de ésta se sitúan en el año 2008, cuando la enorme deuda que acumulaba Grecia se vio fuertemente perjudicada por la crisis financiera mundial, que comenzaba a afectar a la moneda europea común.
La Comisión Europea (CE), encabezada por la Canciller alemana Angela Merkel, animó al gobierno griego a realizar recortes en el gasto público, para evitar así un posible contagio de la situación al resto de países de la zona.
Sin embargo, la situación era límite, y no fue hasta febrero del año 2010 cuando la Unión Europea (UE) celebró una cumbre en Bruselas en la que, a través del Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea (CE), se comenzaron a crear paquetes de medidas destinados a evitar la expansión de dicha crisis por el resto de Europa, un conjunto de negociaciones, alternativas y planes de rescate que aún hoy se siguen ampliando con el fin de salvar la moneda europea y volver a la normalidad económica en el menor tiempo posible.
La última de estas cumbres ha sido celebrada en octubre de 2011, en la que se ha pactado una reducción del 50% de la deuda griega, además de la ampliación de un fondo de rescate a un billón de euros para las naciones con problemas económicos.
La crisis financiera de Grecia no fue un caso aislado, ya que, países como Irlanda y Portugal siguieron la estela del país heleno y tuvieron que ser rescatados para evitar una quiebra económica tanto nacional como europea.
Las opiniones entre los expertos están divididas, y mientras grandes figuras de la economía aseguran que esta crisis podría suponer el fin de la unidad que hasta hoy ha supuesto la UE, otros confían positivamente en la capacidad de cooperación de la Eurozona, y es que, la unión hace la fuerza.
Como anécdota, adjunto el siguiente vídeo complementando lo ya explicado en forma de canción. Eso sí, en inglés.





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